La IA no reemplaza al negocio
Un bot apurado puede responder mucho y ayudar poco. La diferencia está en diseñar el flujo: qué sabe, qué pregunta, cuándo se calla, cuándo deriva y cómo deja información útil para quien continúa la atención.
La automatización buena no borra el trato humano: lo protege de tareas repetitivas.